sábado, 9 de septiembre de 2017

TRABAJA. Texto de superación

Esta composición la recibí en 1984 de unas personas que estaban promocionando unos cursos en el Instituto Técnico "Miguel Hidalgo", por esos tiempos era común promocionar cursos de oficios en las escuelas primarias y secundarias pues en las empresas la escolaridad mínima requerida era la primaria o que al menos supieran leer y escribir. 

Es una breve colección de frases que aparecen en el libro (pag 77) Secretos para triunfar en la vida escrito por Eliecer Salesman.


TRABAJA


Si eres pobre, trabaja; si eres rico, sigue trabajando. Dios vende los triunfos al precio del trabajo.
(Da Vinci)

Si te abruman preocupaciones y angustias: trabaja.El trabajo aleja muchas tristezas.
(San Juan Bosco)

Si tienes alegría y buen humor: Trabaja. Los éxitos se logran trabajando, trabajando mucho.

Si sufres decepciones, disípalas trabajando. La tristeza y la laboriosidad no logran vivir juntas.

¿Se acaban tus esperanzas y el éxito parece abandonarte?: Dedícate a trabajar. "El Señor recompensará a cada uno según el trabajo que haya hecho"
(Salmo 61) 

Cuando se desvanecen tus mejores ilusiones: Dedicate a trabajar con más perseverancia. El trabajo es padre de la fortuna.
(Franklin)

Trabaja como si estuvieran en peligro tu vida y tu futuro, que en realidad lo están si no trabajas. "Los que no trabajan son por lo general muy desdichados"
(Schlinder)





LA TORTUGA Y LA LIEBRE fábula

De esta fábula pueden encontrase diferentes versiones en internet, aquí anoto algunas de ellas: la tortuga y la liebre,  la tortuga y la liebre, versión para reflexionar, la tortuga y la liebre ante un mundo globalizado; guarda mucha similitud con las versiones de los fabulistas clásicos Esopo, Félix María Samaniego y Jean de la Fontaine cuyas versiones pueden disfrutarse aquí:  La liebre y la tortuga, La liebre y la tortuga por Jean de la Fontaine. 

Más información acerca de esta fábula y sus autores se encuentra en los siguientes vínculos: ¿Quién escribió la fábula La liebre y la tortuga?, la liebre y la tortuga. 



LA TORTUGA Y LA LIEBRE

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quien era la más rápida.

Para dirimir el conflicto de opiniones decidieron correr una carrera.

Eligieron una ruta y comenzaron la competencia; la liebre largó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante un buen rato. Luego, al ver que había sacado muchísima ventaja, decidió sentarse debajo de un árbol para descansar unos momentos y luego continuar su marcha. Pero pronto se quedó dormida. 

La tortuga, que andaba con paso lento pero constante, la alcanzó, la rebasó y terminó en punta, declarándose ganadora indiscutible de la carrera.

Moraleja: Los lentos pero constantes y perseverantes también ganan la carrera.

pero la historia no terminó aquí, sino que prosigue...


La liebre, decepcionada por haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció su grave error de subestimar a la tortuga. Se dio cuenta que por presumida y descuidada había perdido la carrera. Si no hubiese subestimado a su oponente, nunca la hubiera podido vencer. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez, la liebre corrió sin descanso desde el principio hasta el fin y su triunfo fue contundente.

Moraleja: Los rápidos y tenaces vencen a los constantes y perseverantes.

Pero la historia tampoco termina aquí...

Después de ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a liebre en velocidad. De la manera como estaba planeada la carrera, ella siempre perdería.

Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr por una ruta distinta a la anterior. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. La liebre no sabía nadar y mientras se preguntaba "¿Qué hago ahora?" la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuo a paso lento pero constante y terminó la carrera en primer lugar.

Moraleja: Quienes identifican su ventaja competitiva y cambian el entorno para aprovecharla,. llegan de primeros.

Pero la historia tampoco termina aquí...

Pasó el tiempo, y tanto compartieron la liebre y la tortuga que terminaron haciéndose amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras, pero esta vez corriendo en equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí la tortuga atravesó el río a nado con la liebre sobre su caparazón, y ya en la orilla de enfrente la liebre cargó de nuevo a la tortuga hasta llegar a la meta.

Como alcanzaron la línea de llegada en tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que la que habían experimentado en sus logros individuales.

Moraleja: Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las capacidades de cada uno, no seremos completamente efectivos. 
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Coda final.

Es importante advertir que ni la liebre ni la tortuga abandonaron la carrera. La liebre evaluó su desempeño, reconoció sus errores y decidió poner más empeño después de su fracaso. Por su parte la tortuga, al notar que la velocidad era su mayor debilidad, decidió cambiar su estrategia y aprovechar su fortaleza como nadadora en un nuevo recorrido. Después de varias contiendas, la tortuga y la liebre descubrieron que unidas lograban mejores resultados.

Todos tenemos carreras por delante y hay muchas maneras de ganarlas, hay muchas liebres, muchas tortugas... y muchas metas que alcanzar.

Finalmente: No se reúna con un grupo fácil; no le harán crecer. Vaya donde sean muy altas las exigencias y las expectativas de desempeño.



LAS GRIETAS relato Hindú

Desconozco el autor de este relato, que se puede encontrar en internet con diferentes nombres, vasijas de agua, el cargador de agua,dos vasijas y la vasija agrietada, versión en video que se agrega al final de esta publicación. al parecer es un relato anónimo Indio/Hindú.


LAS GRIETAS

Un cargador de agua en la India tenía dos grandes vasijas que colgaban de los extremos de un palo que él llevaba encima de los hombros.


Una de las vasijas tenía varias grietas mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua, al final del largo camino a pie desde el arroyo a la casa de su patrón. Cuando llegaba, la vasija rota solo contenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto sucedió diariamente. Desde luego, la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros pues se sabía perfecta para los fines a los cuales fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable, porque solo podía hacer la mitad de lo que se suponía era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole: "estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de  mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir".

El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente:" Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino". Así lo hizo la tinaja, y - en efecto - vio muchísimas flores a todo lo largo. Pero de todos modos se sintió apenada porque, al final, solo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

 El aguador le dijo entonces: "¿Te diste cuenta que las flores solo crecen en tu lado del camino?" Siempre he sabido que tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado. Por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como erres, con todos tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza"

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas.

Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

> Es que en la gran economía de Dios, nada se desperdicia < 

He aquí la versión en video.

Fin de la publicación.

viernes, 8 de septiembre de 2017

LA RENOVACIÓN DEL ÁGUILA. Texto de superación.

Es un relato que inspira y motiva a la superación, al final del mismo encontrará un vínculo hacia un publicación en la que se plantean algunos argumentos con los que se invita a la reflexión sobre la veracidad de los hechos que se plantean en la historia. 

lA RENOVACIÓN DEL ÁGUILA



El águila es el ave de mayor longevidad de la especie. Llega a vivir 70 años, pero para llegar a esa edad, a los 40 deberá tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años, sus uñas están apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas de las cuales se alimenta: Su pico, largo y puntiagudo, se curva apuntando contra el pecho. Sus alas están envejecidas y pesadas, sus plumas gruesas.

¡Volar se hace tan difícil!

Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que dura 150 días.

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse ahí en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después de encontrar ese lugar, el águila comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo. Después de arrancarlo, espera el crecimiento de uno nuevo con el que desprenderá una a una sus uñas. Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, comenzará a desplumar sus plumas viejas.

Después de cinco meses, sale para el famoso vuelo de renovación y para vivir 30 años más.

En nuestra vida, muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación.

Para continuar un vuelo de victoria debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que causaron dolor.

Solamente libres del peso del pasado podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación siempre trae.


si le gusta eso de andar reflexionando sobre lo que lee, siga este vínculo  

EL LORO QUE PEDÍA LIBERTAD. Cuento popular de la India

La versión que presento la comentamos en un taller de Valores (1998) en el marco de las propuestas educativas para la asignatura de Formación Cívica en educación primaria; los siguientes enlaces conducen a versiones del mismo cuento... El loro que pedía libertad, el loro que pedía libertad  y al final se agrega una versión en video que se atribuye a Mariano Moreno.

EL LORO QUE PEDÍA LIBERTAD.


Cuento popular de la India.

Esta es la historia de un loro muy contradictorio.

Desde hacía un buen número de años vivía enjaulado y su propietario era un anciano al que el animal hacia compañía.

Cierto día, el anciano invitó a un amigo a su casa a deleitar un sabroso té de cachemira. Los dos hombres pasaron al salón donde, cerca de la ventana y en su jaula, estaba el loro. Se encontraban los dos hombres tomando té, cuando el loro comenzó a gritar insistente y vehementemente: ¡Libertad! ¡libertad! ¡libertad!.

No cesaba de pedir libertad. Durante todo el tiempo que estuvo el invitado en la casa, el animal no dejo de reclamar libertad. Hasta tal punto era desgarradora su solicitud, que el invitado  se sintió muy apenado y ni siquiera pudo terminar de saborear su taza. Estaba saliendo por la puerta y el loro seguía gritando: "¡Libertad, libertad, libertad!. 

Pasaron dos días. El invitado no podía dejar de pensar con compasión en el loro. Tanto le atribulaba el estado del animalito que decidió que era necesario ponerlo en libertad. Tramó un plan. Sabía cuando dejaba el anciano su casa para ir a efectuar la compra. Iba a aprovechar es ausencia para liberar al pobre loro.
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Un día después, el invitado se apostó cerca de la casa del anciano y, en cuanto lo vio salir corrió hacia su casa, abrió la puerta con una ganzúa y entró en el salón donde el loro continuaba gritando: "Libertad, libertad, libertad!. Al invitado se le partía el corazón. ¿Quién no hubiera sentido piedad por el animalito? Presto, se acercó a la jaula y abrió la puertecilla de la misma. Entonces el loro, aterrado, se lanzó al lado opuesto de la jaula y se aferró con su pico y uñas a los barrotes de la jaula negándose a abandonarla. 

El loro seguía gritando ¡Libertad, libertad, libertad!

Como ese loro, son muchos los seres humanos que dicen querer madurar y hallar la libertad interior, pero que se han acostumbrado a su jaula interna y no quieren abandonarla.

Deseamos cambiar, madurar, pero cuando se nos presenta esa maravillosa oportunidad nos resistimos, nos enfadamos, nos culpamos, nos entristecemos, reconocemos luego que los errores los cometimos nosotros y en ese instante entendemos que debemos abrirnos, cambiar, modificar actitudes pero como prisioneros acostumbrados a su rutina nos resistimos a abrir la jaula y dar ese paso tan importante con el que obtendremos nuestra libertad interior.

A continuación una versión de Mariano Moreno. 

Fin de la publicación.

jueves, 7 de septiembre de 2017

¿SUFRIR POR ALGUIEN?

Este relato parece desprenderse del cuento La princesa busca marido de Jorge Bucay, igual pueden disfrutarse ambas versiones; no recuerdo de donde tomé este que aquí reproduzco.

¿QUÉ TAN DISPUESTOS ESTAMOS A SUFRIR POR ALGUIEN?



Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos: joyas, tierras, ejércitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura. 

Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo que no tenía más riquezas que amor y perseverancia; cuando le llegó el momento de  hablar, dijo: "Princesa, te he amado toda mi vida, como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor... estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas... esa es mi dote..." La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar: "Tendrás tu oportunidad, si pasas la prueba, desposarás". 

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa , la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas, incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.

Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio hasta que  -de pronto- cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar. 

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa: ¿Qué fue lo que te ocurrió? estabas a un paso de lograr la meta... ¿Por qué perdiste esa oportunidad?... ¿Por qué te retiraste?..." Con profunda consternación y algunas lágrimas mal disimuladas contestó con voz baja: "No me ahorró ni un día de sufrimiento... ni siquiera unahora... no merecía mi amor..." 

¿Amar o depender? el merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos el alma hasta el último rincón, cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión. Que se menosprecie, ignore o desconozca fríamente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en le mejor de los casos, ligereza.

Cuando amamos a alguien que,  además de no correspondernos desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos.

La cosa es clara; si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy. Nadie se quedaría tratando de agradar y disculpándose por no ser como les gustaría que fuera. No más y vuelta de hoja. 

En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame y, menos aún, quien te lastime. Si alguien te hiere reiteradamente sin "mala intención" puede que te merezca pero no te conviene.



Fin de la publicación.



NO ESPERES NADA A CAMBIO Y LO RECIBIRÁS


Siempre recuerda aquellos a quienes sirves.



En los días en que un helado costaba mucho menos que hoy, un niño de 10 años entro en un establecimiento y se sentó en una mesa. La mesera puso un vaso de agua frente a él. ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con cacahuates? preguntó el niño. Cincuenta centavos, respondió la mesera. El niño saco su mano de su bolsillo y examinó un número de monedas. ¿Cuánto cuesta un helado solo? volvió a preguntar.

Algunas personas estaban esperando por una mesa y la mesera ya estaba un poco impaciente. Treinta y cinco centavos dijo ella bruscamente. El niño volvió a contar las monedas.

Quiero el helado solo, dijo el niño. La mesera trajo el helado y puso la cuenta en la mesa y se fue. El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue. 

Cuando la mesera volvió, ella empezó a limpiar la mesa y entonces le costó tragar saliva con lo que vio. Allí, puesto ordenadamente junto al plato vacío, habían veinticinco centavos... su propina. 



Fin de la publicación.