miércoles, 21 de octubre de 2026

BREVES PARA LA REFLEXION 4

 Las Breves para la Reflexión 4 es una colección/recopilación de textos muy cortos que uno encuentra en las redes sociales, se escriben sin el autor correspondiente porque así las encontré, excepto las que fueron publicadas con el autor que aquí se consigna. Agrego un vínculo para otra publicación con textos similares. 

BREVES PARA LA REFLEXION 3

BREVES PARA LA REFLEXIÓN 4

Todas las lecciones de la vida son importantes; una de ellas es aprender a reconocer el lugar que ocupamos en el corazón de los demás. Cada persona llega con un propósito, cada
vínculo enseña algo y cada emoción deja una huella. Nadie ni nada es casual. Todo tiene sentido en su momento. Aprendámoslo. No necesitamos -ni podemos- estar en todos los lugares, elijamos aquello donde somos recibidos con respeto, verdad y presencia. Ahí es donde el alma descansa y el corazón sigue en paz.

La gente que es buena, es buena. Aunque no vaya al culto, a la iglesia o a la congregación. Su ofrenda/diezmo es la generosidad con la que comparte son los menos favorecidos.

 


La gente que es mala, es mala. Aunque vaya al culto, a la iglesia o la congregación. Sentarse en una banca, ofrendar o dar el diezmo, no transforma el corazón. La maldad no desaparece mágicamente con un ¡Aleluya! O un ¡Amén!


LLegó mi otoño y me dió por mirar atrás, no con tristeza sino con nostalgia, esa que se parece al olor de la tierra mojada y al café de las tardes.
    Viví mi primavera entre los sueños de la adolescencia; el verano llegó con afanes y prisas que me enseñaron a persistir; y ahora vivo mi otoño.
    Aquí ya no corro detrás de nadie, ya no necesito demostrar quien soy ni pedir permiso para disfrutar la vida. Sé que las cosas que tengo cuentan mis victorias  y guardan mis derrotas. 
    Sí, tengo arrugas, canas y recuerdos, y todos cuentan historias de mi vida. Tengo más de sesenta años y todavía me emociono con una canción, con un abrazo, un café caliente y con un amanecer.
    No sé si llegará el invierno y la incertidumbre me preocupa -un poco, pero sí-. Por eso, en el otoño de mi vida debo agradecer cada día que estoy vivo, abrazar lo que soy y seguir descubriendo que aún me quedan [unas cuantas] historias por contar.

No todo se debe decir. A veces guardar silencio es la mejor forma de proteger tu paz, evitar problemas y entender qué realmente merece tu energía. No todo merece una respuesta, algunas cosas merecen solamente tu silencio y tu distancia.

 


Cuídate a ti mismo: Sal a caminar un rato. Lee un libro. Come tu comida favorita. Toma unas vacaciones o un descanso. Escucha tu canción predilecta. Llora si es necesario.

Haz lo que tengas que hacer, pero atiéndete y abrázate a ti mismo. Eres todo lo que tienes.

A veces lo que necesitamos es olvidarnos de las preocupaciones, disfrutar de las pequeñas cosas y recordar que también merecemos un momento para nosotros.

Haz siempre el bien, no para agradar a los demás sino porque refleja la paz y los valores que habitan en tu corazón; de esta manera, cuando alguien intente hablar mal de ti, tendrá que hacerlo alejándose de la verdad.
    Bendice a los que te lastiman, ora por quienes te juzgan y no respondas al daño con más daño. Reaccionar desde el resentimiento no ata al sufirmiento, responder con amor nos libera.
      No devuelvas mal por mal. Elige la compasión, la prudencia y la paz.
    Cada persona ofrece al mundo aquello que guarda en su interior, Uno da lo que lleva en el corazón.

Sé buena persona y ofrece siempre lo mejor de ti. Tal vez la recompensa llegue tarde, pero puedes estar seguro que llegará.

 


Dios no aleja ni quita nada que sea bueno para ti, lo que es de bendición siempre se queda; y lo que no, Dios siempre tiene manera de alejarlo de tu vida … aunque a veces duela soltarlo.

“Yo nunca te lo pedí”. La frase más común (y terrible) de un malagradecido que se ha aprovechado de tu tiempo, tu afecto y tu bondad.

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FIN DE LA PUBLICACIÓN.

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