domingo, 1 de agosto de 2021

LA COCINERA DE CASTAMAR

Estos extractos los transcribí de soliloquios del personaje "La cocinera de Castamar" en la serie del mismo nombre que Netflix transmitió durante el verano de 2021.



A veces no es suficiente con comprender, también hay que creer; aunque a veces tenemos fe en quien no debemos y cuando esto ocurre, lo único que se puede hacer es comprender para volver a creer, y de nuevo empieza el misterio.
Credo et intelligam 
(San Anselmo) 

Se llama sentimiento de culpa lo que te paraliza y no te deja avanzar; lo que te martiriza; aunque no lo quieras ver, ahí está, dentro de ti; pero ¿Cómo se libera uno de la culpa? reconociéndole y aceptando que forma parte de nosotros, asumiendo que esconderla no sirve para nada, que va a seguir estando y que va a dejar huella haciendo que uno se convierta en su propio verdugo sin dejar de ser víctima; si la culpa gana decidirá por ti, tomará decisiones que condenarán a los demás y te condenarán a ti para siempre; entonces, ¿Cómo liberarse de la culpa? Sacándola de su escondite, echándola, despidiéndote de ella... 
Donde no llega la luz

Todos tenemos cicatrices, heridas viejas y nuevas que día a día nos recuerdan el dolor que causamos o el que nos causa la necesidad imposible de borrarlas; y no importa las veces que prometamos que no volverán a hacernos daño, porque no se puede vivir sin marcas, son el mapa sobre nuestra piel de lo que somos, aunque nadie pueda verlo y lo único que puede salvarnos es en que las transformamos. 
La decisión 


Los secretos forman parte de nosotros, son inevitables; por mucho que se escondan no desaparecen, solo podemos disimularlos y comportarnos como si no los tuviésemos. Como cuando el culpable descubre que para ser inocente solo basta con parecerlo. A veces es necesario  confiarle el secreto a alguien y con él le entregas tu libertad, porque lo más valioso de un secreto es que nunca salga a la luz.
Lo que no será. 



Toda luz tiene su sombra, un territorio de tinieblas donde habita lo que deseamos de verdad; como todo territorio inexplorado, las sombras esconden tesoros, pero por mucho oro que haya en ellas no dejan de ser sombras, llenas de oscuridad, de inquinas, de incertidumbres. Es la luz la que nos deslumbra, la que ilumina el camino por el que transitamos, pero son las sombras las que nos definen; es allí, donde no llega la luz, donde reside el alma, lo que queremos, lo que perseguimos, lo que escondemos, lo que somos de verdad. 



No son ciegos los que no ven; sino los que caminan entre tinieblas, tanteando los muros que delimitan el camino, caminando con pasitos cortos y temblorosos; son ciegos los que no saben que suelo pisan, los que no sabe cual es su lugar; hasta que alguien enciende una vela e ilumina el sitio que por fin debemos ocupar. Solo hay un sitio para cada uno aunque nos impidan ocuparlos con todas las fuerzas, pero nunca nadie derrotará nuestro instinto, el instinto de ocupar, por fin, nuestro sitio, el nuestro, el único donde podemos ser felices.
el lugar de cada uno. 


lunes, 12 de abril de 2021

COMO AMAR A NUESTROS VIEJOS

 El texto llegó como muchos otros; por casualidad mientras navegaba en Internet; solamente leerlo me trajo a la menta la manera en que estoy yo amando a mis padres; ancianos ya pero independientes y siempre joviales; yo no sé si viviré los 80's y si mis hijos tendrán paciencia y ganas de amarme como lo sugiere este hermoso y aleccionador texto. 

Ser viejo es muy complicado; es una etapa llena de cambios, de pérdidas y de nuevos aprendizajes; en la vejez; mucho más que en la niñez se requieren paciencia, comprensión, sabiduría, tolerancia y firmeza para acompañar en el camino "de regreso a casa" a los que nos ayudaron a crecer.

Ser padres es contener, dar sostén, acompañar en el crecimientos, ser garantes de nuestros hijos. educar, criar, amar. Somos hijos cuando nacemos y seguimos siéndolo cuando el ciclo se cierra y envejecemos; pero en la curva debemos pasar de ser cuidados a ser cuidadores, la ecuación de la protección se invierte, quienes antes velaban por nosotros hoy necesitan nuestro amparo.  

COMO AMAR A NUESTROS VIEJOS

Déjalo hablar... porque hay en su pasado un tesoro lleno de verdad, de belleza, y de bien; porque en sus palabras se vierte la experiencia del tiempo y de la vida.

Déjalo vencer... en esas discusiones baladíes que a veces se suscitan, permite que triunfe porque tiene necesidad de sentirse seguro de sí mismo. 

Déjalo visitar a sus viejos amigos, entre ellos se cuentan historias que re-viven sus mejores momentos -y a veces también se ríen de sus pasadas desdichas. 

Déjalo contar sus historias repetidas; pon tu cara de asombro y de alegría como si fuera la primera vez que la escucharas; la vida tiene ya muy pocas novedades. Le haces feliz cuando le escuchas.


Déjalo vivir entre las cosas que ha amado; sí, esas que a veces nos parecen viejas (y muchas lo son), e inútiles (aunque para ti lo sean) pero que son parte de su vida; entre ellas ha vivido y al quitárselas le arrancas pedazos de si mismo. 

Déjalo gritar cuando se equivoque, cuando se frustre; los ancianos -como los niños - tienen derecho a la comprensión; y quién mejor que tú que eres su sangre, su vida, su todo para amarle también en sus enojos.

Déjalo viajar en el automóvil de la familia cuando van de vacaciones; no quieras remordimientos de conciencia cuando tu viejo(a) no exista más. 

Ayudalos a envejecer con el mismo amor con que ayudas a crecer a tus hijos; envejecer es parte de la naturaleza... sé ejemplo de paciencia, de amor y de firmeza.

Déjalos rezar como ellos saben, como les guste; los ancianos descubren la presencia de Dios en el camino que cada día recorren; en el aleteo de las aves, en el brillo del sol, en las gotas de lluvia, en esas "insignificancias" de la vida:

Sé tú testimonio de lo que está escrito "Hasta en vuestra vejez Yo seré el mismo, En tus años avanzados Yo te sostendré, Yo te cargaré y tendré para tí sustento". 

Los hijos no nos deben nada; no hay deuda por saldar ni por cuidados ni por estudios ni por nada; lo que los padres dan a los hijos no genera deuda alguna ni requiere "devolución" ni "pago"; si hay amor en tu corazón amalos, en la manera en que tu amor les ayude a ser felices, que tu amor se traduzca en abrazos, en cuidados; abrazalos,  que tu abrazo les transmita la seguridad, que te dieron mientras crecías; que tu amor se sienta en la paciencia con la que les ayudas a vencer los retos de la tecnología.

Cuidarlos es devolver con amor nuestros primeros años de vida plenos de caricias y de mimos; es empezar a decirles adiós,No hay buenas noticias en este cuento de la vida, la muerte existe y entristece, y si es de nuestros padres más aún. 




Y si no hubiera en ti amor por ellos; déjalos vivir a su manera; ya bastante tienen con saberte muerto estando vivo... pocas penas son tan crueles como el sabernos olvidados por aquellos a los que dimos vida.

Fin


domingo, 4 de abril de 2021

UN DÍA MORIRÉ

 Esta publicación llegó así, sin remitente ni título ni autor; pienso que este es el más adecuado para su contenido y así lo dejaré mientras averiguo el título verdadero. ¿Créditos? a quien así corresponda:


UN DÍA ME IRÉ DE AQUÍ

Un día me iré de aquí, y entonces dejaré de abrazar a los que amo y también dejaré de pelearme con lo que no amo tanto. 

Un día ya no volveré a probar mi café (que amo tanto), ni beber vino, ni comer mis comidas favoritas; dejaré de contemplar atardeceres y también dejaré de escribir mis reflexiones; dejaré de cantar las canciones que adoro; las que, aunque desafinado, canto con el alma. 

Un día será la última vez que vea mi programa favorito; será la última vez que lea esos libros que nutren mi alma y dejaré de existir en este cuerpo.

Un día todo habrá terminado... y eso estará bien, pues el hecho de haber saboreado la vida en esta encarnación, de haber despertado mi conciencia, eso es suficiente. 


Un día que desconozco -y que no quiero conocer- este viaje habrá terminado y poco habrán importando mis creencias, mis miedos, mis errores, pero mucho habrán valido mis abrazos, mis caricias y mi amor.

Esta vida me ha dado más de lo que necesito y por eso viviré agradecido el resto de la jornada, esta vida me dado oportunidad de amar y sentirme amado.


¡Gracias vida!

Violeta Parra lo expresa maravillosamente en esta melodía.




miércoles, 3 de marzo de 2021

NO TE MUERAS CON TUS MUERTOS

 

NO TE MUERAS CON TUS MUERTOS

 


¿Sabes que cuando lloras a tus muertos lloras por ti y no por ellos? Lloras porque “los perdiste”, porque no los tienes a tu lado. Piensas que todo concluye con la muerte y crees que ellos ya no están.

Entones si tus muertos ya no están ¿En dónde están?

Sí, se han ido o ahora están en otro lugar, ese lugar ¿es mejor que este? Si definitivamente ese lugar es mejor que este, entonces ¿Por qué sufres su partida?

Cuando hayas terminado de aceptar que ellos ya no están aquí pero aún están en otro lugar que es mejor que este, pues allí donde están ya no están enfermos ni sufriendo entonces dejarás de llorarlos y los recuperarás en el recuerdo para que te sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido.

No te mueras con tus muertos, re-vívelos en tu corazón.

Si realmente los amabas, vuelve a amarlos y esta vez con mayor fuerza, con mayor pureza, con mayor entrega pues ya no habrá reproches de ningún tipo; solo el amor será la esencia entre ustedes, entre ellos y nosotros. La esencia del amor incondicional.

Ya no los amamos por necesidad ni por miedo. Cierto que hay dolor y que muchas son las maneras de expresarlo; cierto es que se llora y se llora sin consuelo; mucho es el desconsuelo y bastante la tristeza pero no te mueras con tus muertos.

Déjalos partir como parten las golondrinas en otoño para anidar en otros climas y volver, más numerosas y crecidas, en otra primavera.

Déjalos volar a la fuente del amor que ansiosos están por compartir con nosotros.

Seca tus lágrimas y ámalos. Verlos allí es ver solo la cara de la muerte; no estamos viendo más allá, no estamos viendo el lugar maravilloso de luz donde ahora se encuentran.

No te mueras con tus muertos; dales honor viviendo tu vida con honor; cuando los necesites los encontrarás en la suavidad del viento que sopla ~esas serán sus manos en tu rostro~,  la sombra del árbol será su abrazo protegiéndote; en la luz del sol y entre la lluvia, entre el canto de las aves susurrarán “te amo”, “te amo”.

 

Deja salir tus lágrimas y luego sigue adelante.


…porque me siento impotente, sin ninguna explicación ante la muerte. Por eso confieso que me duele en el alma la muerte de los que amo. Siento dolor y rabia, angustia, impotencia y rebeldía. ¡Me siento acorralado! Y finalmente acepto la muerte aunque no comprendo nada. Creo en Dios, en el Dios de amor y de la vida porque necesito que la muerte tenga alguna explicación y algún sentido, y quiero pensar que Dios lo sabe aunque yo lo ignore, y espero que mis muertos vivan aunque yo no sepa cómo ni dónde.

Cuando una flor muere nace una semilla, cuando una semilla muere nace una planta… y la vida sigue su camino, más fuerte que muerte.



lunes, 8 de febrero de 2021

LA PÉRDIDA DE LOS PADRES. Nuestro segundo nacimiento

 Esta es una publicación que encontré en el vasto espacio del Internet, firmada por alguien que se hace llamar Maitena. 

al final encontrará algunos vínculos hacia otras publicaciones de contenido similar que complementarán el sentimiento que ésta despierte en su espíritu. 

1960


LA PÉRDIDA DE NUESTROS PADRES.

Tan doloroso como muchas de las veces natural, la pérdida de los padres en el hombre lo deja siempre con un sentimiento de indefensión, ya que son ellos siempre nuestros más solidarios e incondicionales protectores, aquellos de quienes tenemos la idea nunca nos abandonarán y estarán siempre de nuestro lado.

 

Y cuando llega el desprendimiento, llega con él una sensación de soledad muchas de las veces acompañada de deuda, porque ¿Quién no está en deuda con ellos? nos cuestionamos enseguida lo que pudimos haber hecho de más, nuestra correspondencia y agradecimiento y ¿por qué no?, también algunos reclamos naturales en nuestra crianza.


 

Esa es la primera parte del duelo, el abandono duele más de momento que la ausencia, pero, es esto una ley natural en el mejor de los casos, habrá que dejar de ser "hijo" para asumir nuestro propio papel como individuos y luego entonces y en su caso, como padres. Tal vez no se nota, pero quien tiene el privilegio de tener a sus padres, no asume en su totalidad su independencia y esto es, la mayoría de las veces un plus en la vida.

 

Habría que reflexionar para entender que la misión de la paternidad es producir frutos, para luego soltarlos y ofrecerlos al mundo, solo estando en ese papel entenderemos que ningún padre desea el dolor de sus hijos y que ninguno tampoco, elegiría llevarse resentimientos con ellos, que el perdón va implícito en el cuidado que han puesto en nosotros. Entendiéndolo así sanamos más fácilmente nuestras culpas u omisiones, porque un padre sabe también, lo que fue ser hijo y el egoísmo que necesariamente lo envuelve, porque debe buscar su libertad y hacerle frente a sus decisiones, muchas veces no es abandono sino responsabilidad y los padres saben ver las intenciones muy por encima de las acciones, es por eso que nos son indispensables.

 

Sin embargo es necesario recordar, no solo lo que les debemos, también lo que fueron por sí mismos, sus risas, sus logros, sus aventuras, sus motivos y sus complicidades, así estarán los recuerdos completos.

 

Para lidiar con el aparente abandono, debemos entender entonces que fue necesario para nuestro crecimiento, que en medio del dolor nos están regalando nuestro protagónico en la vida y la libertad de acción; es un segundo parto que nos permitirá continuar o reformar el camino andado por ellos y su ausencia provocará al tiempo, el reacomodo necesario en las familias, donde siendo tal vez uno de los hijos que daba problemas, ahora nos podamos convertir en aquel que los comienza a resolver.

 

El dolor de la ausencia es tan necesario como inevitable, pues nos lleva a entender, a honrar y continuar esos ejemplos de amor desinteresado; la ausencia del padre nos lleva a volver a ser para nuestra vida o nuestros hijos, ese brazo fuerte, constante y en muchos casos austero y desarraigado para hacer frente a los necesarios cambios de la vida; y la ausencia de la madre, nos deja con el deseo de volver a construir un hogar, basado en la tolerancia, la unión y el cariño siempre prudente de la nuestra.

 

Regalemos a ambos la satisfacción del trabajo cumplido y el afianzamiento en libertad de nuestras raíces, al tiempo ambos se instalan como parte de nuestra conciencia en el corazón, de donde nunca más se van, es su esencia más que su persona la que queda en nosotros, la que sigue haciéndonos fuertes y susurrando suavemente. "sigue adelante, que voy siempre delante de ti, abriéndote camino, el más hermoso el que se labra con y por amor".

 


El viento sopla donde quiere y tú oyes su voz; pero nadie sabe de donde viene ni a donde va.

El que ha nacido por segunda vez se parece a un manantial viviente del que fluye agua pura y en cuyas riberas vienen a instalarse plantas, animales, hombres. Su religión es la verdadera religión del amor divino y de la sabiduría divina, aquél que ha nacido por segunda vez entiende la lección de las abejas...

Aquí hay otros textos similares.

Cuando se cierra la casa de los abuelos

Padre de tus padres.

Aprende a amar a tus padres aceptando con serenidad su vejez.

Todo hijo es padre de sus padres.

Cuando yo ya no pueda.

 

martes, 2 de febrero de 2021

HABLAR y CALLAR

 Atribuído a Diógenes, el siguiente texto puede encontrarse en numerosos sitios de Internet; de ahí he recogido distintas versiones y completé esta que escribo a continuación. 


HABLAR Y CALLAR

Callar miserias humanas es caridad.

Hablar oportunamente es acierto.

Callar a tiempo es prudencia.

Hablar ante una injusticia es valentía.

Callar ~debiendo hablar~ es cobardía, es necedad.

Hablar ~debiendo callar~ es vanidad.

Hablar de sí mismo es vanidad.

Callar de sí mismo es humildad.

Hablar para rectificar es un deber.

Callar palabras inútiles es virtud.

Hablar para defender es compasión, es heroísmo.

Callar ~si lo que vas a decir puede herir~ es heroísmo.

Hablar con sinceridad es rectitud.

Callar defectos ajenos es benevolencia.

Hablar ante un dolor es consolar.

Callar cuando otro habla es delicadeza.

Hablar es fácil, pero callar requiere prudencia y dominio.

Hablar solo cuando sea necesario. Callando es como se aprende a escuchar. Escuchando es como se aprende a hablar y hablando es como se aprende a callar.

Que nuestras palabras sean más importantes que el silencio.  

Texto atribuído a Diógenes



sábado, 23 de enero de 2021

CUANDO SE CIERRA LA CASA DE LOS ABUELOS

 

Este texto lo compartió en su muro Ricardo Portillo Mireles; lo complemento con unas fotos maravillosas de Marina Rusoe que me parece que conservan gran parte de la esencia de los Mireles; el crédito del texto original a quien así corresponda…

 

CUANDO SE CIERRA LA CASA DE LOS ABUELOS

 



Uno de los momentos más tristes de nuestras vidas llega cuando se cierra para siempre la puerta de la casa de los abuelos, y es que, al cerrarse esa puerta, damos por finalizados los encuentros con todos los miembros de la familia, que en ocasiones especiales –cuando se juntan – enaltecen los apellidos, como si de una familia real se tratase, llevados siempre por el amor de y a los abuelos.

 

Cuando cerramos la casa de los abuelos, damos por terminadas las tardes de alegría con tíos, primos, nietos, sobrinos, padres, hermanos, cuñados [que vienen desde esos lugares a donde se han ido para hacer sus vidas]; e incluso novios pasajeros que se enamoran del ambiente que allí se respira.

 

Ni siquiera hace falta salir a la calle, estar en la casa de los abuelos es lo que toda familia necesita para ser feliz. Los reencuentros en navidad, en semana santa y en los cumpleaños de los abuelos, regados con el olor del desayuno; las interminables pláticas frente a la cocina o allá atrás, bajo la sombra siempre fresca del “mante” que cada año que transcurre piensas si será la última vez… Cuesta aceptar que esto tenga fecha límite, que algún día todo será cubierto de polvo y las risas serán un recuerdo ido de tal vez mejores tiempos.

El año pasa mientras esperas estos momentos, y sin darnos cuenta, pasamos de ser niños abriendo regalos a sentarnos junto a adultos en la misma mesa, jugando “desde que Dios amanece” hasta el tecito\cafecito de la cena; porque cuando se está en familia, el tiempo no pasa… y el café es sagrado.

 

La casa de los abuelos siempre está llena de sillas y sillones; nunca se sabe si un primo traerá a la novia, o a un amigo o al vecino, porque aquí todo el mundo es bienvenido. Siempre habrá una ollita con el té y otra con el café, o el abuelo dispuesto a hacerlo.

 

Saludas a la gente que pasa por la calle, casi todos conocidos, porque la gente de la calle de tus abuelos es tu gente, es tu pueblo. Te regocijas con el grito del vendedor ambulante de elotes, raspados y –saboreando sus delicias – te arremolinas a su alrededor mientras se llega tu turno.

 

Cerrar la casa de los abuelos, es decir adiós a las deliciosas tortillas de harina de la abuela y a las historias del abuelo, al dinero que te dan a escondidas de tus padres como si de una ilegalidad se tratase; a llorar de risa por cualquier tontería, o a llorar por la pena de los que se fueron demasiado pronto. Es despedirse de la emoción de llegar a la cocina y destapar las ollas y disfrutar el plato de ese día, de decir adiós a los taquitos de la vecina y los paseos por el río cercano.

 


Así que, si algún día tienes la oportunidad de llamar a la puerta de esa casa y que alguien te abra desde dentro, debes aprovecharla cada vez que puedas, porque entrar ahí es imaginar ver a tus abuelos o a tus viejos, sentados, esperando para darte un beso, es sentir la sensación más maravillosa que puedas tener en la vida.

 

Si resulta que ahora nos toca ser abuelos, y ya nuestros padres no están; nunca perdamos la oportunidad de abrir las puertas  a nuestros hijos y a nuestros nietos y a celebrar con ellos el don de la familia; porque solo en la familia es donde los hijos y los nietos encontrarán el espacio propicio para vivir el misterio del amor a los más cercanos y a los que les rodean.

 

Disfruta y aprovecha la casa de los abuelos mientras puedas; pues llegará un momento en que, en la soledad de sus paredes y rincones, si cierras los ojos y te concentras, podrás escuchar tal vez el eco de una sonrisa o un llanto atrapado en el tiempo; y al abrirlos de nuevo, la nostalgia te atrapará, y te preguntarás ¿Por qué se todo tan de prisa? Y será doloroso descubrir que no todo eso se fue, solo que lo dejamos ir…



Fin